lunes, abril 7

Comunidades de vecinos

Cuotas, derramas, juntas, tesorero, presidente, firmas, plazos, obras, denuncias, impagos... conceptos que a uno le evocan sensaciones equivalentes a depilaciones con lava o a cartas certificadas de Hacienda. Algo tiene el mundillo de las comunidades que todo el mundo teme o aborrece.

Cuando hace años se sentaron a la mesa unos hombrecillos de traje con gafas de pasta de las caras y barrigas prominentes fruto de dietas ricas en proteínas y en ácido úrico a redactar la Ley de propiedad horizontal, pensaron que el mundo era gominola; casi que prefiero creer que no pensaron mucho en el tema; claramente les importaba un cojón porque ellos vivían en chalet.



Porque si te das cuenta el concepto de comunidad de vecinos es circunscribir la realidad de un país a la incomodidad de tu escalera. Con sutiles diferencias eso sí, ya que al contrario que en política extramuros, aquí nadie o casi nadie (algún guardia civil jubilado con ansias de poder) quiere ser presidente. Tampoco es para tanto pensarás, total para cambiar un par de bombillas de cuando en cuando y poner cartelitos en el portal cuando aparece algo caído en el patio de luces no es para estresarse.

Piensa lo que dices; tu comunidad es una especie de catalizador de problemas y potenciador de la Ley de Murphy a partes iguales. Si estrenas presidencia, tras 10 años de no ocurrir nada y si añadimos que eres de los que no querías ser presidente y en la reunión en la que saliste elegido por sorteo trataste de zafarte con escasos resultados, ten por seguro que a la semana de ostentar el báculo de poder va a llamarte a la hora de la cena un matrimonio al azar. Ella con bata y el con gafas de culo botella a comentarte no se que cojonada de que la calefacción no calienta en el sexto y que ello son mayores y que lo mires.



Cuando trates de hablar con los del gasoil para que le den más calceta a esa caldera que parece forjada por los enanos de Moria te llamará la del primero que dice que tiene que abrir ventanas porque se cuece y ante tu sugerencia de que baje la temperatura de los radiadores te vociferará que ella no paga la comunidad para andar moviendo termostatos.

Pronto llegará la reunión extraordinaria con motivo del cambio de caldera, antena, carpintería, ascensor, saneamiento, electrificación o incluso por qué no una reforma de portal. Asistirás incrédulo como se tiran los trastos sus señorías los diputados de tu país en miniatura. Tendrás a la vecina que por sus voces y remango te parecerá que la criaron un par de lobas en las afueras del mismísimo Mondragón. No te faltará un clon de Martínez Pujalte que se decará a calentar y por qué no, a faltar para formar alboroto todo porque tiene resquemor con los del tercero izquierda.



Y mientras tú, impávido asistirás a este show como mero espectador ya que en el fondo eres un títere impuesto por el azar, y sólo recurrirán a ti cuando lo exijan los estatutos o cuando tú al tomar parte vas a procurarte la enemistad de la mitad del bloque.

Al final tocará pronunciar la palabra derrama, que evoca a una herida provocada por una cimitarra del s.XIII de la que mana a borbotones una sangre del color del billete de 10 euros y que provocará dispares efectos en tus vecinos. Algunos le quitarán hierro porque de una manera u otra están detrás de la misma, otros gritarán que no tienen ni para chopped aunque ya les has visto con un CLK e incluso algunos te señalarán con el dedo y te sugerirán que lo pagues tú.



Todo esto viene a cuento de que hoy apareció por la obra la presidenta de la comunidad del bloque del al lado nuestro que lo hizo la misma constructora para comentarnos que un vecino está tirando la fachada y haciendo ruidos y que si nos queremos personar en la reunión que van a celebrar.

Por supuesto silbamos tocatta y fuga y dijimos en perfecto gaélico que no hablábamos su idioma; faltaría más.

3 comentarios:

Tondo Rotondo dijo...

Que foticas...

J. Frisas dijo...

Estoy de acuerdo que vivir en comunidad tiene algunos inconvenientes, pero muchas veces tendemos a observar lo negativo.
Yo que no estoy exhento de situaciones "problematicas", intento asumirlas como un reto desde un punto de vista positivo.
Te dejo mi dirección blog, a ver si te dejas seducir por mis planteamientos. No se si te ayudará a resolver tus problemas, pero puede ayudar a minimizarlos seguro.
Un abrazo.

PD.
Sólo sabrás si lo que propongo es una utopia si lo intentas.

J.Frisas dijo...

J.Frisas. http://micomunidadmihogar.blogspot.com/
(acerca de tu comentario en mi blog, como consecuencia de haber públicado tu articulo en el).

Apreciado amigo, obviamente no tengo ningún problema si es tu deseo eliminar tu articulo de mi blog, si el hecho te a molestado.
Entiendo que no has mirado el contenido y la intención que tiene el trabajo que estoy aportando en el.
Incluir tu articulo, no tiene otro objetivo que ver desde las experiencias personales de distintas personas, situaciones que cuando uno no las padece pueden parecer anecdoticas y graciosas, pero que en el fondo producen malestar y desesperación a quienes las padecen.
Por ello y después de distintas experiencias, me he dedicado a trabajar y elaborar el tema de resolución de conflictos y mediación.
A mi entender la buena convivencia se consigue cuando todos los vecinos evitamos los conflictos, y esto tan dificil se hace cambiando uno mismo, dejando de ser negativo y buscando el entendimiento en la comunidad.
Es simplemente un cambio de actitudes. La buena convivencia no depende del Estado, ayuntamiento, etc. Depende unica y exclusivamente de la suma de voluntades de cada uno de los ocupantes de la comunidad.

Dicho esto, si aún deseas que elimine tu articulo. A parte de pedirte disculpas por haberte molestado, cosa que no era mi intención. Lo eliminaré inmediatamente.

Gracias