sábado, octubre 29

Disciplinas deportivas: El pentasalto

Retrocedamos por unos instantes a los años 90. Vives en Gijón, Asturias. Vas como cada día al Codema con tu mochila en la espalda y una bolsa de deporte; sí, hoy toca gimnasia con Roncero.
En tu bolsa de deporte llevas el pantalón de chandal rojo de nylon, fruto de la era espacial; bien ceñido, rojo pasión con dos rayas blancas pareadas. La camiseta a juego de manga corta, también roja con las dos rayas y en la zona pectoral una leyenda que reza: Colegio Corazón de María.


Te da clase Roncero, un directivo del Grupo de Cultura Covadonga nada menos. Vestido con la moda casual de los 90, Roncero alternaba un pantalón gris de pinza y zapatos oscuros con la parte de arriba de un chandal con reflejos verdes y azulones; muy a lo Briatore.
Tras cambiarte en unos vestuarios de aspecto lúgubre arrancas para el gimnasio. Hoy toca el combo. Roncero tras consultar prensa especializada, prepara en el gimnasio del colegio una batería de ejercicios poniendo en juego toda la tecnología de la que se dispone.



Tenemos el plinton. Una especie de mueble que se forma por cajas superpuestas. En la parte de arriba va forrado de eskai; como está alto se dispone un trampolín de ascenso. No como los que ves en casa cuando los mundiales de gimnasia con sistema propulsor de muelle. El tuyo es una rampa de madera fecha con palés que pica en cuesta hacia arriba.



Un poco más allá flanqueado por un nuevo tranpolín elevador tenemos un clásico: el potro. Diseñado por Torquemada en época de la guerra fría, el potro te observa desde el medio del gimnasio. Sabes que otros dejaron la piñata intentando elevarse sobre él, así que lo miras con respeto.

La siguiente prueba es un banco largo y bajo;estilo a los de misa, pero sin respaldo. Roncero decide que a pies juntos y hasta que forres tienes que saltar de un lao al otro. Mejorara tu coordinación; o eso o tu ortodoncia.


La penúltima fase consiste en una mezcla de reflejos y velocidad. La estrella del ejercicio son unos listones de plástico amarillo que se clavan en unas semiesferas de plástico. Roncero genera tirando de tablas logarítmicas un circuito de slalom para que te deslices.



Y toblando una de las columnas te ves a ti mismo en la pista central. El Pentasalto. Al fondo ves varias colchonetas verdes bien esponjosas, pero en la pared están las espalderas preparadas para recibirte por si te pasas de frenada.
Roncero se sienta en una mesa de ofinina en la que organiza los papeles y prepra su tablas de conversión de salto. Te mentalizas brevemente y te lanzas a la carrera.
Avanzas y se te sobreviene un medero en medio de la pista; es el punto de salto. El madero de 11x25 puede hacerte perder la concentración, que barrenes, ruedes y acabe dándote en el llombu, pero no es la primera vez que te enfrentas a esto.
Atacas con pie izquierdo y ejecutas la cata. Izquierda, derecha, derecha, izquierda y propulsión hacia la colchoneta verde. Caes con los dos pies, Roncero te dice que aguantes que si mueves la pierna te merma la distancia. Hace un cálculo mental y te dice "10 con 72".




Ya en el vestuario te duchas recordando la frase que Roncero te lleva grabando años y años, "No meeis en las duchas"; llegas a casa todo orgulloso y sueltas a la hora de comer que hoy te has apretao 10.72 en pentasalto mientras te miran asombrado.

Estas como un Ñu y lo sabes.

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